Xabier Landabidea, miembro de Fikzio Fabrika, donde se unen el euskera y la ficción
SEPTIEMBRE 2025"El juego es lo que realmente da sentido a nuestras vidas. Y luego, cuando maduramos, nos damos cuenta de eso... más seriamente."
Xabier Landabidea es presidente de Fikzio Fabrika, y su trayectoria se ha desarrollado en la intersección entre creatividad, investigación y ocio. Doctor en Ocio y Potencial Humano, ha trabajado como docente e investigador, pero en los últimos años ha centrado su atención en Fikzio Fabrika: una iniciativa de creación colectiva para la transformación social.
Bajo el lema "Venimos a cambiar las reglas del juego", Fikzio Fabrika ha impulsado proyectos colectivos como Atopia, Taroka o Etorkizunaren Hitzaurrea, siempre con la experimentación, la ficción y el juego como ejes. Reivindican la capacidad de imaginar y provocar otras realidades a través de la creatividad, y poco a poco, Fikzio Fabrika se está consolidando como un referente dentro del ecosistema cultural y creativo vasco.
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“ Creo que todos sabemos desde el principio que el juego es muy importante. Cuando somos niños, aprovechamos cualquier oportunidad para jugar; todo lo que queda fuera del juego, de algún modo, sobra. Y no es solo una intuición: hay indicadores psicológicos, sociológicos y culturales que confirman la importancia del juego.
Eres investigador, docente y creador de mundos de ficción. ¿En qué momento descubriste que el juego podía ser algo más que entretenimiento?
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¿Qué ha aportado tu recorrido en la universidad y el pensamiento crítico a la forma en que entiendes la ficción como herramienta de transformación?“ La universidad permite organizar y expandir el pensamiento. Creo que los estudios universitarios me han dado teorías y perspectivas que me han hecho ver que el juego no tiene por qué ser solo cosa de niños; puede aportar muchísimo, tanto a nivel social como personal. Desde Fikzio Fabrika proponemos precisamente eso: poner el potencial del juego al servicio de la transformación social.
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¿Cuál ha sido el rol del euskera en tu desarrollo personal y profesional? ¿Y cómo dialoga con otras lenguas en tu trabajo?“ Ser euskaldun es, al mismo tiempo, una faena y una suerte. Es una faena porque todo parece ir en tu contra: somos pocos, no hay dinero, no hay mercado... Pero eso no es del todo cierto. No somos tan pocos, el dinero no siempre es un obstáculo, y el mercado, quizá, puede crearse. Ese caminar a contracorriente nos ofrece enormes oportunidades, porque en esa crisis permanente no es posible acomodarse ni conformarse. Desde ese inconformismo estructural, solo pueden surgir posibilidades: todo está por hacer, todo es posible. Por eso, nuestra mirada sobre el euskera no es autolimitante: los juegos necesitan el euskera, y el euskera necesita el juego.
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Si tuvieras que inventar un personaje que te representara, ¿cómo sería y qué poderes tendría?“ No podría elegir solo un personaje. Una de las cosas más bonitas de la ficción es que no tienes por qué ser una sola cosa: puedes ser un gato, un extraterrestre, un vikingo o un abogado nazi. ¿Por qué no? En cuanto a poderes, me quedaría con el poder que tenemos como jugadores: el de cambiar de papel. Hoy puedes ser una ama de casa negra en Luisiana y mañana un cazador de cocodrilos en Australia. Ese es un poder increíble, y es un poder que ya tenemos.
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Fikzio Fabrika utiliza la ficción colaborativa y el juego como herramientas de aprendizaje, inclusión y transformación. ¿Cómo nace esta idea y con qué motivación principal?“ Fikzio Fabrika surgió casi sin darnos cuenta, como surgen las buenas ideas. En 2018 ganamos la primera Beca de Creación de Gerediaga Elkartea con el juego de rol Atopia RPG, que presentamos en la Feria de Durango. El juego funcionó muy bien. Ahí vimos que había un vacío: en euskera no existía nada parecido, y hoy ya hay más de 25 juegos. Luego creamos Taroka, un juego de cartas basado en rimas, y confirmamos que era posible crear juegos en euskera, y que funcionaban. De ahí nació la necesidad de construir una estructura que fuera más allá de un colectivo artístico.
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En un mundo donde todo tiende a lo digital, apostáis fuerte por lo presencial, el encuentro, la conversación. ¿Qué valor encuentras ahí que no puede replicarse en lo virtual?“ No somos nada puristas en ese sentido, estamos a favor de las pantallas, porque amplían las posibilidades. Pero también creemos que se ha impuesto una cierta "pantallocracia", y que caemos demasiado fácil en el pantallacentrismo. Desde Fikzio Fabrika hemos visto que los encuentros cara a cara permiten experiencias mucho más ricas.
- “ Cuando nos alejamos de las pantallas, saltan chispas y se hacen posibles cosas que, en nuestro día a día acelerado, rara vez lo son
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¿Qué papel crees que tiene el juego en la educación y la cohesión social hoy en día? ¿Y qué papel debería tener?“ El juego nos permite salir de nosotros mismos, ponernos en el lugar del otro, explorar futuros posibles y cuestionar nuestro mundo. Y todo ello constituye el punto de partida de cualquier transformación. Desde las administraciones, las empresas, las asociaciones? deberíamos tomarnos en serio el potencial real del juego. Es una herramienta muy potente.
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¿Qué le dirías a alguien que cree que "jugar es solo para niños"?“ El juego no es una cuestión de edad, es una forma de estar en el mundo. Viajar, conversar, hacer deporte... todo eso puede ser juego. Los niños no dejan de jugar porque se hagan adultos; somos nosotros quienes dejamos de jugar cuando "nos hacemos adultos". Creo que para ser adultos equilibrados e íntegros necesitamos el juego, y para eso debemos reservarle tiempo y espacio en nuestra vida cotidiana.
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¿Dónde ves a Fikzio Fabrika dentro de cinco años? ¿Y qué tipo de mundo os gustaría estar ayudando a construir?“ Ahora mismo vivimos Fikzio Fabrika como una hipótesis, seguimos en una fase de experimentación y ensayo. Pero dentro de cinco años nos gustaría que fuera ya una realidad sólida y normalizada. No queremos ser los únicos ni los mejores, queremos ser algunos... y con nuestro camino, abrir paso a otras personas.
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Estáis actualmente en el Programa de Consolidación de BDCC. ¿Qué os motivó a participar y qué esperáis de esta etapa?“ Ya habíamos desarrollado algunos proyectos (como Atopia o Taroka), pero aún no nos habíamos reconocido a nosotros mismos que lo que estábamos haciendo tenía potencial para convertirse en algo sólido y estratégico. Entrar en el programa del BDCC ha sido uno de esos momentos en los que te dices: "tenemos que tomarnos esto en serio". Y eso no significa abandonar el juego, sino lo contrario: tomarse el juego en serio. Darle más espacio, estructurarlo, y mirar estratégicamente cómo queremos presentarnos, adónde queremos llegar y qué valor estamos ofreciendo. El programa ha sido una excusa perfecta para desordenar nuestras ideas y reordenarlas: pasar de un caos creativo a un orden renovado.
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Hasta el momento, ¿Cómo ha influido el acompañamiento de BDCC en la forma de estructurar o enfocar Fikzio Fabrika como proyecto?“ Hasta ahora nos habíamos guiado por pura intuición, y la verdad, hemos tenido suerte. Pero el programa nos ha ayudado a comprender que, si un proyecto quiere llegar a la gente, necesita una base más firme: saber quiénes somos, hacia dónde vamos y cómo comunicamos lo que hacemos. El proceso no ha sido fácil, ha exigido mucha reflexión interna, pero ha sido muy enriquecedor. Nos ha permitido salir de la rutina diaria y hacernos preguntas profundas sobre nuestros objetivos.
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Desde tu punto de vista, ¿qué necesita hoy el sector cultural y creativo en Euskadi, y qué papel puede jugar BDCC en ese ecosistema?“ No tengo intención de dar grandes lecciones, pero sí una recomendación: el juego y el jugar deben tomarse en serio dentro del sector cultural y creativo. Todavía están demasiado ligados a la infancia o a los videojuegos, lo que ofrece una visión muy limitada Aquí hay un espacio para trabajar, un espacio para crear, y, por qué no, también una oportunidad de generar riqueza. Desde Fikzio Fabrika creemos que el juego forma parte de nuestra cultura, y que es esencial empezar a entenderlo así.