El diseño vasco ante los iF Design Student Awards
JUNIO 2025En junio de 2025, Bilbao acogerá la ceremonia de los iF Design Student Awards, un evento que posiciona a Euskadi en el mapa internacional de la creatividad y la innovación. Esta convocatoria pone en valor el talento emergente y abre un espacio de reflexión sobre la propia identidad del diseño vasco.
Para entender mejor las singularidades y retos del sector, hemos hablado con tres voces muy distintas: Ane Arenaza y Ruben Ramos, de Aise Studio (Donostia); Ana Ortuondo, consultora y mentora en Bilbao; y Victoria O'May, diseñadora freelance con un recorrido internacional.
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Colaboración y autenticidad: el sello del diseño vasco
- En un territorio tan rico en tradición como Euskadi, el diseño ha encontrado en la colaboración y la autenticidad su motor creativo. Los estudios locales apuestan por procesos orgánicos donde cliente y diseñador se convierten en socios de proyecto. Ane Arenaza, de Aise Studio, cuenta cómo durante la pandemia decidieron abrir su propio estudio para “trabajar codo con codo con el cliente” y entender su proyecto de raíz. Esa conexión se fortalece con la empatía, según Ana Ortuondo, que explica que “escuchar y comprender quién está al otro lado” es la llave para construir una propuesta auténtica. Victoria O'May, por su parte, resalta que no basta con el diálogo técnico; es esencial compartir valores: “Cuando los objetivos y los principios fluyen en la misma dirección, la colaboración adquiere un nuevo nivel de confianza y creatividad”. Esa mezcla de honestidad y compromiso mutuo es, en opinión de las tres, el sello del diseño vasco.
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Investigación, contexto cultural y narrativa estratégica
- Frente a la saturación visual global, el diseño que perdura es el que cuenta una historia coherente. Para Ana Ortuondo, “sin una historia que lo sostenga, la ecuación nunca se resuelve del todo”. Por eso, antes de bocetar, ambas partes se hacen preguntas clave: ¿dónde?, ¿para qué?, ¿por qué?. Este enfoque de investigación y pregunta constante evita lo genérico y fortalece el mensaje. Victoria O'May subraya que, en entornos digitales e internacionales, “todo parte de hacer buenas preguntas y de entender lo que estás creando y para quién”. Esa empatía, entender al otro sin confundir su contexto, permite diseñar piezas que traspasan fronteras y se sienten auténticas tanto en Bilbao como en São Paulo o Londres.
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Estética, función y significado
- En un panorama saturado de imágenes y formatos, sobresalir exige integrar forma, utilidad y mensaje. Ane y Rubén describen su método como un “proceso estratégico previo al trazo”, donde escarban en la personalidad de la marca para extraer su singularidad antes de elegir paletas o tipografías. Ana complementa: “La estética y la funcionalidad solo alcanzan su plenitud al fundirse con una historia coherente: sin relato, el diseño es una envoltura limpia pero vacía”. Para Victoria, investigar y entender el contexto es fundamental: “De lo contrario, el diseño puede volverse genérico y poco duradero. Lo veo como una oportunidad perdida, tanto para quien diseña como para quien encarga”. Juntas, coinciden en que el equilibrio entre belleza, practicidad y contenido narrativo define el valor real de un buen proyecto.
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Diseño con propósito
- Hoy, el diseño deja de ser un mero adorno para convertirse en una fuerza con impacto real. En un escenario inundado de imágenes y estímulos, sobresalir requiere mucho más que elegir una paleta atractiva: hay que equilibrar estética, funcionalidad y mensaje. Para Ane Arenaza, “un cuadro no cambia el mundo, pero sí puede conmover y transformar la mirada de quien lo contempla”, porque conmover abre la puerta al cambio de percepciones y de actitudes. Ana Ortuondo añade que, cuando se reconoce el valor del diseño como disciplina, éste adquiere “la capacidad de transformar no solo productos o servicios, sino también maneras de pensar, de vivir y de construir comunidad”. Victoria, por su parte, incide en la responsabilidad ética y en la importancia de usar el diseño para cuestionar y abrir miradas, no solo para resolver problemas inmediatos. Desde la elección de materiales y soportes hasta la huella ambiental de un proyecto, cada decisión cuenta.
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BDCC, catalizador de sinergias
- La colaboración con BDCC ha jugado un papel clave en el desarrollo de estos proyectos, un espacio que va más allá de la formación puntual. Ane Arenaza destaca que pertenecer a una comunidad creativa ofrece “una red de apoyo con la que compartir ideas, conocer nuevos proyectos y colaborar”. Ana Ortuondo valora el asesoramiento personalizado de BDCC: “Me permitió realizar una formación que me sigue ayudando en mi desarrollo profesional”. Para Victoria, la mentoría sobre su trabajo artístico fue “interesante para recibir insights desde otra perspectiva”, y la formación SEO, por otro lado, una ventana a un ámbito menos conocido. En su conjunto, BDCC ha facilitado a estos profesionales el acceso a formación estratégica, asesoramiento y networking, potenciando su proyección tanto local como internacional y fortaleciendo el tejido creativo vasco.