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Arquitectura como lenguaje cultural y creativo

SEPTIEMBRE 2025

Diseñar un espacio no es solo una cuestión técnica: es una forma de crear cultura. La arquitectura, en su dimensión más amplia, moldea nuestra forma de habitar, de convivir y de imaginar el mundo. Irati Burgués (B-studio), Iñigo Ibañez y Soraya Moreno (ISOSTATIKA) entienden su práctica como un lenguaje creativo dentro de las industrias culturales. Desde distintos enfoques y trayectorias, sus proyectos cruzan la técnica con la sensibilidad artística, el pensamiento crítico con la responsabilidad social. Con ellos hablamos sobre cómo se construye una arquitectura que, además de habitarse, también se lee, se piensa y se siente.

  • Vínculos y nuevos comienzos
  • Tanto Irati Burgués (B-studio) como el tándem formado por Iñigo Ibañez y Soraya Moreno (ISOSTATIKA) arrancaron sus respectivos proyectos en momentos clave: tiempos de incertidumbre y reinvención. "B-studio nace de un momento de crisis, tras haber trabajado en estudios de grandes proyectos y coincidiendo con la crisis de 2008", recuerda Burgués. Aquel momento de impasse profesional derivó en un máster de investigación y creación artística, y poco después, en su primer encargo de rehabilitación. Así comenzó un camino marcado por la flexibilidad, la interdisciplinariedad y una firme voluntad de proyectar desde lo ya existente. Por su parte, ISOSTATIKA surge en 2020, después de varios años de colaboración informal entre Iñigo y Soraya: "Queríamos seguir haciendo aún mejor lo que nos gusta y se nos da bien".
  • Arquitectura en red: sumar para multiplicar
  • Ambos estudios comparten una clara apuesta por el trabajo colaborativo. "La arquitectura es un proceso complejo, y nuestra red de colaboradores nos permite llegar más lejos, comprender mejor nuestro trabajo y aportar matices", apuntan desde ISOSTATIKA. Burgués coincide: "Somos peces pequeños en un mar enorme, pero si nos unimos conseguimos ser muy flexibles y adaptativos. La red nos permite abordar proyectos muy distintos, como un estudio de tamaño medio, pero con la ligereza de una estructura pequeña".
  • Proyectar desde lo existente, habitar el pensamiento
  • Si algo distingue a estas prácticas es la manera en la que piensan la arquitectura como algo más que construcción. Para Burgués, su trabajo se divide en dos grandes vertientes: la rehabilitación con vocación atemporal (centrada en la calidad, el usuario y el reaprovechamiento del patrimonio construido), y otra más conceptual, que pone en valor el trabajo de las arquitectas e investiga conceptos como los espacios en transición, los usos temporales o la relación entre territorio y sostenibilidad. Desde ISOSTATIKA, esa mirada compleja se expresa en una combinación casi simétrica: diseño, consultoría e investigación. "Se retroalimentan. No hay proyecto sin investigación, ni consultoría que no implique una comprensión del diseño", explican. Y en ese espectro tan amplio, caben proyectos tan dispares como levantar y proteger patrimonio prehistórico, diseñar estructuras escultóricas en entornos urbanos o contribuir técnicamente al control de la basura espacial. "Nos gustan los retos que nos obligan a desarrollar soluciones creativas e innovadoras".
  • Materiales, técnica y arte habitable
  • Ambos estudios coinciden en una idea clave: la arquitectura es arte. Un arte lento, complejo, que se vive desde dentro. "La arquitectura se habita con todos los sentidos, y de ella difícilmente se puede escapar", señalan desde ISOSTATIKA. Pero ese arte necesita técnica, normativa y realismo. "No olvidemos que el cliente decide", recuerda Burgués. Y que muchas veces, la arquitectura responde tanto a la preexistencia como a lo presupuestario. Esa complejidad no es un freno, sino la esencia del reto creativo. En cuanto a materiales, ISOSTATIKA reconoce una afinidad especial con la madera, pero también elogia la eficiencia del acero y la economía del hormigón armado: "Buscamos el equilibrio, ofrecer soluciones más matizadas y completas"
  • Ciudadanía, género e impacto social
  • Uno de los compromisos más explícitos de B-studio es la difusión del conocimiento arquitectónico y su apertura a otros públicos. "La arquitectura es la disciplina artística que más incide en el día a día del ser humano y la menos conocida", apunta Burgués. Por eso ha comisariado exposiciones, promovido publicaciones, organizado encuentros y charlas y coordinado visitas guiadas para explicar cómo se habita una ciudad. Y también cómo se proyecta desde lo invisible: la perspectiva de género. "El acceso de las mujeres a la profesión es reciente. Las desigualdades salariales o de trato en obra siguen vigentes", denuncia. Desde hace años trabaja junto a compañeras como Matxalen Acasuso y Olatz Ocerin en iniciativas para visibilizar el papel de las arquitectas, como la publicación Arquitectas, Profesión y Comunicación, crónica y reflexiones de una jornada colegial desarrollado con el Colegio de Arquitectos.
  • Arquitectura vasca: identidad, técnica y contexto
  • ¿Existe una manera vasca de proyectar? La respuesta no es unívoca, pero sí matizada. "Hay componentes identitarios, como el uso de ciertos materiales o las normativas urbanísticas en zonas como Iparralde, que son muy estrictas con respecto a la forma de los edificios residenciales", señala Burgués. Desde ISOSTATIKA lo explican con una cita de Rafael Moneo: "La arquitectura es una forma bella de organizar las técnicas constructivas de una época". Añaden que no hay atajos para hacerlo bien, solo contexto y oficio. Ese contexto también exige responsabilidad. Ante la emergencia climática, la respuesta no puede ser seguir construyendo sin freno: "Hay que dejar de consumir suelo y rehabilitar lo existente", afirma Burgués.
  • Nuevas tendencias y mensaje colectivo
  • Tanto B-studio como ISOSTATIKA detectan tendencias emergentes que apuntan a una arquitectura más crítica, cultural y participativa. Desde el auge del cohousing hasta el impulso de las cooperativas, pasando por los proyectos Passive House o el premio Pritzker a Lacaton & Vassal, que reivindican la reutilización frente a la demolición. Y si el Día Mundial de la Arquitectura sirviera como altavoz colectivo, ambos estudios coinciden: hay que dar valor a la complejidad. "La arquitectura es un arte lento. Deberíamos ser más exigentes con la que consumimos y la que permitimos construir", remarcan desde ISOSTATIKA. Burgués añade: "Hay que difundir la arquitectura, mostrar ejemplos, abrir posibilidades, para que la ciudadanía conozca lo que puede llegar a ser un buen espacio para vivir, trabajar o encontrarse".
  • BDCC como catalizador
  • Ambos estudios han encontrado en el BDCC un espacio de colaboración e impulso. La relación de B-studio con el centro surge a partir del asesoramiento y la presentación del libro sobre arquitectas. En el caso de ISOSTATIKA, el puente fue el Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro. En ambos casos, hay una convergencia clara de objetivos pensar y hacer arquitectura desde lo cultural, lo creativo y lo colectivo.

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